sábado, 4 de marzo de 2017

Tshisekedi, el luchador de la democracia

Hace poco, falleció el que se podría llamar el héroe de la democracia en la República Democrática del Congo. Etienne Tshisekedi Wa Mulumba, el hombre que se atrevió con Mobutu hasta el final, el luchador incansable, el opositor de todos los regímenes hasta la muerte. Murió sin alcanzar ni la democracia ni el poder por el que tanto luchó como lo hiciera Mandela por ejemplo o, en menor medida, como Abdulay Wade de Senegal o Laurent Gbagbo de Costa de Marfil. Sin embrago, su nombre pasará a la historia como un hombre de convicciones firmes, intrépido ante el adversario aunque, a veces, tachado de radical.
Tshisekedi empezó con Mobutu y fue uno de los fundadores del partido único, MPR (Movimiento Popular de la Revolución). Fue su ministro durante un tiempo antes de iniciar una oposición encarnizada al mobutismo en los años 80. En aquella época, el partido único era la tónica general en la mayoría de los países africanos. Oponerse al dictador significaba la suprema traición a la nación, crimen que se podía castigar con la muerte. De hecho, se cuenta que el servicio secreto de Mobutu le habría llevado a la localidad de Monga en el norte del entonces Zaïre, y le habría marcado a fuego en la espalda los iniciales de MPR recordándole así que nadie escapa del partido-estado.
Sin embargo, no se desanimó. Siguió desafiando al temible Mobutu forjando poco a poco su personalidad y su partido UDPS que acabará siendo una verdadera máquina opositora al régimen. Ni la brutalidad de las fuerzas de seguridad de los dictadores sucesivos, ni las intimidaciones, ni los sobornos a sus colaboradores acabaron con el partido dirigido por la mano firme del llamado “esfinge de Limete”.

En los años 90, llegó a África la corriente de la democracia multipartidista. Muchos dictadores aceptaron por presiones internacionales la existencia oficial de los partidos de la oposición. En el Zaïre optaron organizar la Conferencia Nacional Soberana. Era como un proceso constituyente para iniciar la democracia de manera consensuada. Tshisekedi apareció como el hombre de la situación. El entonces obispo de Kisangani, Mons. Monsengwo, actual cardenal arzobispo de Kinshasa, dirigió la Conferencia. Allí decidieron nombrar al opositor, primer ministro, pero el proceso fue frustrado por Mobutu quien temía su caída si dejaba parte de su poder en manos de este hombre que temía solo al cielo por encima de él. Durante un tiempo, el Zaïre vivirá bajo dos gobiernos paralelos, uno de Tshisekedi salido de la Conferencia y otro de Mobutu.
La caída de Mobutu en 1997 y la entrada de Kabila en el poder no supusieron ningún cambio en cuanto a la democracia. Tshisekedi que esperaba una mano tendida del nuevo inquilino de la presidencia, se desencantó. Siguió con su oposición. A Kabila padre sucedió Kabila hijo. Todo continuó igual. Tan es así que a Tshisekedi se le puso el apodo del ‘eterno opositor’.
En el año 2011, después de las elecciones, se autoproclamó presidente electo frente a Kabila que tachó de impostor y usurpador del poder. Desde entonces, se sumergió en el silencio dando miedo solamente con su sombra. Algunos de los suyos le abandonaron atraídos por el pan del poder y el dinero ofrecido por el campo adverso.
La muerte de Tshisekedi supone un antes y un después en el universo político congoleño caracterizado por la corrupción y el oportunismo. Muere además en un momento crucial para el desenlace de una crisis institucional surgida de la no organización de las elecciones según la Constitución. Tshisekedi era el pilar de la mediación llevada a cabo por los obispos entre el poder y la oposición. Cabe recordar que el 19 de diciembre de 2016, caducó el mandato del presidente Kabila y si no hubiera existido la intervención providencial de la Conferencia Episcopal, estaríamos hablando ahora de un caos sin precedentes. Su muerte puede suponer un golpe fatal al proceso.

¿Qué pasará?

Después de la su muerte, podemos imaginar cuatro escenarios:
Uno: Que su muerte suponga un volver atrás desde el punto de partida de las negociaciones. De hecho, ya la mayoría presidencial está diciendo entre líneas que el acuerdo del 31 de diciembre ha de ser retocado. En este acuerdo, se estipulaba que Tshisekedi por su categoría de anciano sabio político tenía que presidir el comité del seguimiento del acuerdo. Si todo vuelve atrás, el radicalismo de unos y otros puede empujar a la CENCO a retirarse del proceso de mediación. En este caso, el pueblo saldría a la calle y el caos se instalaría.

Dos: Que UDPS sea incapaz de encontrar un consenso sobre un sustituto y que la oposición se desagregue frente a la mayoría presidencial fuerte. En este caso, es probable que los partidarios de Kabila fuercen un referéndum sobre el cambio de la Constitución con el fin de quitar la limitación de los mandatos y dejar así vía libre a Kabila en las próximas elecciones. También en este caso, no se puede descartar las protestas masivas y desordenadas del pueblo seguidas de la represión sangrienta de parte del poder.
Tres: Que la oposición encuentre un nuevo leader sólido que aglutine las esperanzas de cambio. Se perfila en este puesto Moïse Katumbi, forzado a exiliarse y condenado en ausencia a tres años de cárcel. Este escenario sería posible si la oposición y la CENCO consiguen convencer al gobierno a otorgarle una gracia especial en el marco de la descrispación política. El problema es que el gobierno teme justamente que dejándole libre, Katumbi podría fácilmente aglutinar la oposición y ganar las elecciones.
Cuatro: Que gane la cordura. En este caso, la muerte de Tshisekedi aparecería como un elemento catalizador para el entendimiento y la paz entre los diferentes actores políticos. Este escenario, muy deseable, es sin embargo poco probable viendo el historial de la clase política congoleña.
Esperando el desenlace de todo, sigue en el aire la cuestión del millón: ¿Habrá elecciones presidenciales en el 2017? El futuro próximo nos dirá.

Gaetan Kabasha.

sábado, 18 de febrero de 2017

Mi tesoro es mi fe

Gaétan Kabasha: “El tesoro de mi vida es mi fe”

Mirada 21 entrevista al capellán del hospital Clínico de Madrid, quien asegura que su labor fundamental es "consolar y santificar". Además, repasa su trayectoria, llena de pruebas, en Ruanda y la República Centroafricana.
Por Paula Carrasco - febrero 15, 2017

Durante la espera en la puerta G del Hospital Clínico San Carlos, en Madrid, es hora de repasar las preguntas para un hombre que atravesó fronteras y caminos difíciles de andar. Se trata del capellán del hospital, Gaétan Kabasha, quien teniendo una historia increíble para contar, se conforma con una simple pero muy sincera sonrisa como carta de presentación.
El Padre Gaétan Kabasha nació en Ruanda, donde fue testigo del genocidio, motivo por el que se vio obligado a huir para refugiarse en la República Centroafricana. Pertenece a la diócesis de Bangasso y fue ordenado sacerdote el 9 de noviembre de 2003. Trabajó en parroquias de la República Centroafricana, donde realizó una misión diferente a la que atiende ahora.
Actualmente, vive en Madrid y es capellán del Hospital Clínico San Carlos. Además está trabajando en una tesis doctoral de Filosofía y en su obra social llamada AUDE (Asociación Universidad para el Desarrollo) con el objetivo de financiar a estudiantes universitarios africanos.

¿Qué labor tiene como capellán del hospital?

(Comienza entre risas y con un gesto que indica que son muchas). La labor de un capellán en un hospital se puede dividir en dos: consolar y santificar.
Consolar significa que hay que estar al lado del que sufre, acompañar, visitar a los enfermos, hablar con los familiares que a veces están en un momento muy difícil, angustiados y cansados. Es abrazar y entender la situación en la que se encuentran para aliviar un poco y crear un ambiente para quitar la ansiedad. Santificar se refiere a los sacramentos. El sacerdote lleva la comunión a los que la piden, da la unción de los enfermos, bautiza a niños que nacen en peligro de muerte y se encarga de las confesiones para los que quieren confesarse. El capellán está para pacientes, familiares y personal del hospital.
(A mitad de la entrevista, el teléfono interrumpió la conversación; el padre Gaétan cogió la llamada y luego dirigiéndose a mí preguntó: “¿tienes tiempo?”. Le llamaban para dar la unción de los enfermos a una paciente y después de “buscarme una bata blanca” me llevó con él. Pude ver como las palabras con las que el cura respondió a la primera pregunta cobraban un sentido que es además de coherente, emocionante y esperanzador.)
El padre Gaetan Kabasha consolando a un enfermo

Así como Santa Madre Teresa de Calcuta tuvo un “llamado dentro de un llamado” para dedicarse a los enfermos, ¿usted experimentó algo parecido?

Sí, fue algo así. No sé porqué en algún momento sentí que estaba llamado a trabajar con los enfermos. Yo acabé de estudiar aquí en España y volví a África, me ordenaron sacerdote allí. Estuve trabajando como párroco en una parroquia rural y estuve en contacto con mucha pobreza en todo sentido. No hay material, no hay medicamentos, hay niños que están perdidos, aldeanos que viven solos y no tienen qué comer. Me encargaba del desarrollo, había que construir escuelas, poner en marcha una farmacia… Por los estudios volví a España y quise trabajar con los enfermos. ¿Cómo surgió esta vocación? no lo sé, así espontáneamente. Fue curioso porque como sacerdote te envían a cumplir una “misión” pero en mi caso yo la pedí. Al principio dijeron que no y me enviaron a una parroquia. Ese mismo día no me entendí con el párroco y me cambiaron el destino. Eso fue un misterio, no hubo grandes operaciones, simplemente algo no cuajó. Quizás es eso, cuando quieres algo al final se cumple.
El Padre Gaétan hace hincapié en la educación en África.

¿Qué diferencias hay entre las necesidades de África y las de Europa?

¡Uf, la diferencia es abismal! África tiene en la base una necesidad económica, y cuando no hay economía las consecuencias son más dramáticas. En cuanto a España, puede haber pobreza de otro tipo, digamos que morir de hambre no lo veo. Incluso los que están solos tienen un sustento, aquí hay seguridad social, en África cada uno tiene que costearse los gastos, pagar la consulta, los medicamentos, las cirugías, tratamientos posoperatorios, el ingreso en el hospital y el que no tiene medios económicos no podrá ser atendido. África es un continente, por lo tanto no puedo generalizar, pero sí puedo hablar de ciertos países que conozco, donde la familia es un apoyo muy importante. No se abandona a nadie, ningún anciano está solo, mientras que aquí hay algunos que están solos porque los hijos trabajan lejos o los miembros familiares son menos. En África, las familias son más amplias y su concepto es más grande, pues se mantiene la relación también con la familia extensa: sobrinos, primos y nietos.

¿Cómo piensa que hubiera sido su vida si no hubiera tenido que salir de Ruanda?

¡Es una hipótesis imposible! No lo sé. La historia configura el presente siempre. A lo mejor no hubiera llegado a España.
En el despacho de la capellanía


¿Cómo se mantiene tan positivo y alegre entre tanto sufrimiento?

¿Qué vamos a hacer angustiados? (se ríe fuertemente) ¡Estamos salvados por Cristo! Yo no entiendo a un cristiano angustiado. La alegría tiene que ser el exponente de una vida llena de Cristo, tiene que ser esa chispa que brota de una vida de fe. La alegría es una muestra de esperanza. Incluso en un hospital que es como una aldea completa donde encuentras de todo. He pasado por tantas desgracias que he superado ya esa ansiedad de desesperación. Lo que veo ahora no tiene nada que ver con lo que vi en el pasado y que he conseguido superar y eso es como el propósito de mi vida. Aquí estoy, contando sobre el genocidio de Ruanda, la vida en un campo de refugiados… y si no he caído dentro de eso que es mucho más grave, entonces ¿por qué caería al ver a alguien sufrir o morir? si ya he visto miles de muertos y millones de personas sufriendo.

¿Cómo fue ese pasado duro que le tocó vivir?

Fui testigo del genocidio en Ruanda, viví como refugiado, tuve que cruzar países para llegar a la República Centroafricana, viví muchos años sin documentos y sin saber de mi familia. Acabé con el exilio después de 19 años y volví a mi país a ver a mis padres. Lo más duro fue el conjunto; no ver a mi familia y adaptarte a las circunstancias. ¿Por qué yo no puedo ver a mi familia?, era lo que pensaba. Cuando me ordene sacerdote no estuvo mi familia y eso me costó mucho.

¿En algún momento se enojó con Dios por todas las pruebas que tuvo que vivir?

No, realmente no, no pasé por eso. En mi caso sucedió lo contrario, llegué a entender que mi historia tenía que ver con el sacerdocio. Es decir, que Dios permitió de alguna manera desde su infinita bondad y misterio que pasara por ese mundo que es desconocido. Porque no han sido muchos los sacerdotes que han vivido dentro de un campo de refugiados, que han tenido que sobrevivir pasando de pueblo en pueblo, que han tenido que haber pasado de frontera en frontera o incluso haber pasado casi por la cárcel y vivir como exiliados. Esto es parte de mi patrimonio y se repercute seguramente en mi vida sacerdotal, lo quiera o no. Mi vocación tuvo que pasar por ahí para ser quien soy ahora. Cuando vives la historia dentro de la historia no tienes tiempo de interpretar. Es hasta después cuando entiendes el sentido de esa historia; yo lo que vi fue la mano de Dios.

Si tuviera en sus manos un micrófono con el que todo el mundo pudiera escucharlo, ¿qué diría?

Estar alegres (se ríe). Eso supone que todo el mundo esté alegre. Al final, la gente está angustiada porque hay causas, es un sistema que hemos fabricado. Hagamos que el mundo sea un mundo mejor, donde la gente viva sin angustias ni dolor.
La preocupación del padre Kabasha es elevar el nivel cultural y espiritual de África, por lo que ha fundado en España una obra llamada AUDE (Asociación Universidad para el Desarrollo) con el objetivo de financiar a estudiantes universitarios africanos.
Algunas de los universitarios que AUDE está apoyando


¿Cuándo y cómo empezó el proyecto de AUDE?

Estuve en África intentando trabajar en el desarrollo, pero no es un problema de dinero o de proyectos. La base de todo son los recursos humanos. Tenía ideas para mis proyectos y a veces llegaban medios, pero me faltaban recursos humanos. El problema es la educación. El desarrollo debería tener como base la educación, el mundo es un pueblo donde manda el más fuerte. Se exige un nivel intelectual alto, por lo que no basta con una educación básica, necesitamos formación universitaria. Con esta necesidad nace el proyecto.


jueves, 26 de enero de 2017

Desarrollar África por la educación

Este sacerdote quiere llevar a muchos jóvenes de África a la universidad
Por Blanca Ruiz
(Texto publicado en Aciprensa)
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P. Gaetan Kabasha. Foto: Captura de video / YouTube.

MADRID, 20 Ene. 17 / 03:15 pm (ACI).- El sacerdote africano Gaetan Kabasha no olvida sus raíces, en la convulsionada República de Ruanda, y aunque realiza su labor ministerial en España, ha creado la Asociación Universidad para el Desarrollo para que jóvenes en África puedan acceder a estudios universitarios.

El hoy capellán del Hospital Clínico San Carlos de Madrid (España), tiene 44 años y nació en Ruanda, país del que tuvo que huir por el genocidio para refugiarse en la República Centroafricana. Allí descubrió su vocación al sacerdocio.

El P. Kabasha cursó el seminario en España, ya que el Obispo de Bangassou (República Centroafricana), diócesis en la que está incardinado, es el misionero comboniano español Juan José Aguirre.

Cuando llegó a España, recuerda, “no sabía absolutamente nada de español. Era la primera vez que estaba en Europa y todo era distinto. Nunca había visto un metro”.

Años después, volvió a Bangassou, donde se ordenó sacerdote en noviembre de 2003. Ahí trabajó durante años en una zona rural en la selva, donde “no había ni teléfono fijo y pasé ocho años sin leer ningún periódico porque no llegaban”.

Entrevistado por ACI Prensa, el P. Kabasha asegura que “lo que constituye la fe nada tiene que ver con los medios materiales, de hecho estos a veces la obstaculizan. Son gente de muchísima fe, tienen una confianza en Dios total, aunque a veces tienen costumbres que pueden estar alejadas del cristianismo, sin darse cuenta”.

Regresó a España en 2011 para hacer la tesis doctoral en Filosofía y poder servir mejor a su pueblo. Y mientras la termina, trabaja como capellán en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, donde ayuda a los enfermos a encontrarse con Dios.

“Es una pastoral diferente porque no es una parroquia con una comunidad fija. Son fieles pasajeros, pero sin duda es una labor de consolación y santificación”, asegura.

El sacerdote señala que lleva la “consolación por acompañar a los enfermos que lo necesitan, a veces están con angustia, cansancio o no saben cómo llevar la enfermedad. Y también la santificación que está en los sacramentos porque la consolación también lo pueden hacer los voluntarios”.

El P. Kabasha explica que se trata de un hospital grande en el que puede haber más de 900 pacientes y en el que hay situaciones muy diferentes, pero recuerda el caso de una joven que estuvo durante un año hospitalizada y que “no sabíamos si saldría adelante”.

La joven cambió de hospital y tres años después su madre contactó al P. Gaetan. “Me llamó para decirme que ahora su hija se había recuperado y que estaba segura que era por todo lo que rezamos por ella durante el tiempo que estuvo en el San Carlos”.

“Hay veces que no vemos los frutos, porque no condicionamos la gracia de Dios sino que esta viene cuando quiere porque Dios tiene sus tiempos y sus modos. A veces veremos los resultados y otras no”, asegura.


Volver a África


El P. Gaetán sabe que cuando termine la tesis volverá a África, pero durante el tiempo que lleva en España no se ha olvidado de sus orígenes y de las necesidades de su pueblo. Por eso ha fundado una asociación para ayudar al desarrollo cultural y espiritual de los jóvenes universitarios africanos y así mejorar desde dentro el continente.


“Hay organizaciones muy volcadas en la educación primaria, pero hay muy pocos estudiantes que siguen en secundaria y son una amplia minoría quienes llegan a formación superior. Esto es necesario cambiarlo pero para ello hay que entender los mecanismos de la sociedad africana”, explica el sacerdote que puso en marcha el proyecto de financiación de estudios a universitarios.
“Hay muchos chicos que valen y que no pueden estudiar por falta de recursos. Desde España buscamos fondos para financiar sus estudios universitarios pero la originalidad del proyecto es que se comprometen a que cuando finalicen los estudios, ellos financiarán a los estudiantes que vengan después”.

Un modo de crear autodesarrollo, porque según afirma el sacerdote “no podemos depender siempre de Europa, sino que el desarrollo venga desde dentro”.

La elección de los estudiantes y el control del dinero de las becas se realiza a través de la arquidiócesis de Kigali, en Ruanda. “Los trabajadores de la diócesis, el Obispo, están en el terreno y saben qué hace falta y qué chico puede seguir estudiando. Es la manera más práctica de hacer un seguimiento al dinero que se envía, para tener la certeza de que termina en donde tiene que terminar”, insiste.
La Asociación Universidad para el Desarrollo está oficialmente reconocida por el Ministerio del Interior español y actualmente financia a 7 estudiantes. Pero el reto es llegar, cada año a muchos más.

Más información sobre el proyecto y cómo colaborar AQUÍ.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Navidad en África y en el mundo

El texto siguiente es de Mons. Aguirre, obispo de Bangassou. No tiene desperdicio. ¡Ojalá Navidad no se limite a poner belenes, luces; cantar villancicos y organizar cenas suculentas! El mundo necesita que Navidad sea una oportunidad de pensar en aquellos que nacen en las condiciones del niño de Belén; que emprenden viajes peligrosos como refugiados o inmigrantes sin rumbo; que crecen bajo los ruidos de bombas o con hambre en la barriga; que gritan en el vacío sin que nadie les escuche porque nuestros oídos están tapados por el egoísmo. ¡Feliz Navidad!
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Desde Bangassou: Feliz Navidad

En el despacho del colegio, preparando ya unas navidades calurosas típicamente africanas, veo el mapa mundi que la hermana Ana tiene en su mesa. Pienso que basta con pasar un dedo sobre él y darle comba para comprender que las navidades serán diferentes en muchos rincones del mundo, que las bombillas de colores que vemos desde la tele alumbrándose en  Washington, el Taiwán o en Sao Paolo no existirán en miles de zonas del globo entre otras cosas porque allí no hay ni bombillas, ni electricidad, ni tele. Paso mis dedos sobre cordilleras y mares y pienso que muchas de las navidades de países con mucha renta per capita, serán navidades de fiesta y pandereta pero, al mismo tiempo, impregnadas de miopías porque ignorantes de que  en tantos pequeños sitios del globo están con el agua al cuello, hundidos en el fango o en fase terminal.
Paso mis yemas por  las aguas del Mar Mediterráneo, y pienso en aquellos a los que les toque estar pasando sus negruras en la noche del 24. Navidades negras. Ahora que nuestro Mar se ha convertido en cementerio para más de 5.000 personas, sus aguas ya no son tan azules, sus olas traen presagios de tristeza y la sal de su vientre se ha vuelto sosa. La muerte acecha allí cada día. Como dice la canción de Dylan: "¿cuántas muertes habrán aún de llegar antes de darnos cuenta de que han sido demasiadas?" Millares de refugiados ponen sus ganas de una vida mejor arracimados en pateras de fortuna. Pero esta esperanza se escapa como la sal mojada entre los dedos porque nuestro mar continúa a coleccionar muertos en sus entrañas. Así cada día, desde hace muchos. Sea Navidad o no. Navidades saladas de muerte por mucho que cante Serrat su preciosa canción. Propongo que en cada hogar se deje un espacio vacío en recuerdo de tanta pobre gente, que ha perdido  la vida tan cerca de nuestras playas y tan lejos de nuestros corazones. Navidades gélidas para los que consiguieron  llegar a las playas o fueron rescatados en alta mar, y a los pocos meses se les devuelve (¿en caliente?, ¿en frío? ¿en templado?, ¡vaya eufemismo!) a sus países de origen. Haber vencido a la brutal y onerosa travesía no les ha servido de nada. ¡¡Sus sueños rotos en mil pedazos!! ¿Cuántos oídos más deben tener en Estrasburgo para poder escuchar el grito de los pobres?
Mi dedo se aleja hacia el Líbano y luego  Siria, Alepo, ¿qué navidades van a vivir allí? Los hermanos maristas tenían un orfanato en el barrio ocupado por la guerrilla. Navidades heroicas. Los hombres de la Cruz blanca (musulmanes) no dan abasto con sus ambulancias para sacar gente de entre los escombros, niños desfigurados, familias desmembradas... Hay escuelas que se han hundido sobre los alumnos machacándolos a todos. Navidades de polvo en Alepo. De funerales infantiles. De caminos áridos para aquellos que dejan Siria, de espanto intravenoso para los que emigran por el desierto, buscando asilo en Turquía, huyendo de los criminales del Daes. Esos que invocan el nombre de Allah en vano, un Dios que no es cómo ellos nos lo quieren hacer ver. Esos que ponen a Dios como pantalla de sus crímenes. Navidades de idolatría.

Bajo mi dedo, descabalgo el mágico desierto de Argelia (navidades de arena), de Tamanrasset lleno a reventar hasta ayer de gente apresada en ciudades argelinas y devueltas "manu militari" en autobuses a la linde del desierto para que se pudran allí: navidades sin alma, navidades de vergüenza ajena. Dejo la Argelia del hermanito Carlos de Foucault (¡un siglo de su martirio!) y pongo la yema  (y me quemo) en el norte de Nigeria sobre los miles de personas sometidas por el Boko Haram, niñas raptadas, pueblos carbonizados por el horror. El Boko Haram nació hacia 2002 en una etnia del norte de Nigeria, los Kanuri, en aquellas fechas "indignados" por la pobreza en que los tenía sometidos el gobierno su país. El predicador Mohamed Yussuf caldeó tanto el ambiente que sus huestes son lo que son hoy: criminales sin escrúpulos. Busco con la mirada la ciudad de Djakana, 40% cristiana no obstante los kamikaces, los secuestros, las brutalidades de los radicales. Allí, durante la cuaresma de febrero pasado, la gente estaba rezando el Viacrucis, cuando en la 7ª estación ("Jesús cae por segunda vez"), una niña kamikaze drogada se hizo estallar en el mercado. La séptima estación los salvó esta vez y hoy vivirán una navidad de milagro, nunca mejor dicho.
En Centroáfrica serán navidades calientes. Grupos rebeldes musulmanes se baten entre ellos desde hace semanas. Guerra por el poder, por el control de la guerrilla. Con el "Incha Alláh" en la boca, nada más se acercan los unos a los otros saltan chispas. Navidades tensas, cargadas de miedo y de violencia, de obuses y de metralla, que traen su aliento fétido hasta las puertas de Bangassou. Los rebeldes están a 70 kms de nosotros. Miles de civiles han llegado a la misión de Nzacko (tengo allí dos curas) huyendo de la quema en el norte de Bambari. Hace 20 días los Ngoula y Runga (etnias musulmanas del norte de Centroáfrica armadas por el gobierno del Chad, ahora radicalizadas, también ellos antiguos "indignados"), atacaron a otros musulmanes radicales en Bria, mataron a un centenar de hombres y a su comandante, al que cortaron la cabeza colocándola sobre una pica a la entrada del mercado. Selekas contra Selekas. Parece como si el nuevo presidente de Centroáfrica lo fuera solamente de la capital Bangui. En el resto, los señores de la guerra se  dividen el país a su antojo, oprimen y roban en los 500 kms de la pista de selva que lleva hasta Bangassou, 500 kms de electricidad comprimida como en la punta de esas pistolas eléctricas de los vigilantes profesionales; justamente la pista por donde tendrán que atravesar, dentro de unos meses,  dos contenedores preparados desde Córdoba, con tanto cariño, con leche en polvo, neumáticos, comida, placas solares, ropa y calzado para los huérfanos y mil cosas más. Hasta que lleguen, serán unas navidades muy inquietas cuya sombra se alargará hasta bien entrado 2017.
Vuelvo con mi dedo a Europa. Navidades sísmicas en el centro de Italia, allí donde las fuerzas de la tierra parece que se han enfurruñado con las obras de arte, las Iglesias y todas las construcciones. Navidades pasadas por agua por las inundaciones en Andalucía, navidades de lluvia, "porque el tiempo está loco", en Centroamérica y en muchas zonas del planeta, navidades de terremoto en Haití o en Japón, de dolor (o contento) en Cuba, navidades solitarias en tantas habitaciones de la tercera edad, navidades serenas y alegres en tantas familias de bien unidas cada año por la quieta alegría de juntarse otra vez. Navidades de pavo con patatas, mazapán y champán español.

Navidades cainitas en el Sud Sudán (hay 10.000 sudaneses huyendo de la guerra en mi diócesis), o en Yemen donde el 4 de marzo pasado, milicias chiitas radicales asesinaron a 4 misioneras de la Caridad. Navidades tristes en casa de la misionera catalana Isabel Solá, asesinada también ella en Haití el pasado 2 de septiembre. Navidades de gozo y esperanza en los millones de "buena gente" repartida por el mundo.
En muchas capillas de selva, en decenas de países de África y también en miles de pueblos de selva en Perú, Colombia o Ecuador, sin luz ni contaminación, serán navidades de oración, de estupor, (en África no hay "comida" de Navidad ni botellón posterior). De ingenuo asombro al descubrir que "Dios salva" (Jesús) muestra su rostro no como un tiburón de las finanzas o un vencedor de guerras sino como un niño frágil, con sed de teta, en las manos de María y bajo la protección de José. Los cristianos cantarán para el Príncipe de la Paz el "Gloria in excelsis Deo" a su manera y caerán rendidos de puro cantar. Muchos niños, dormidos como lirones, liados a la espalda de sus madres,  soñarán mientras ellas danzan la navidad rebullidas de gozo y se preparan a comulgar, la que será la mejor y única cena de esa noche santa. Navidades cálidas en la noche africana... Las mías serán en una de estas capillas, un pueblecito cerca de Bangassou, una punta de alfiler en el mapa, rodeado de cultivadores de cacahuetes, un cielo cuajado de estrellas y algún que otro ex rebelde, ahora desarmado; todos rezando y de vez en cuando mirando de reojo al bosque de sabana arboleada en donde pueden aparecer de pronto gente armada, gente mala y sin escrúpulos, asesinos huérfanos de navidades.

Levanto la vista del mapa mundi y veo que la hermana Ana, la intendente,  lleva un rato intentando darme unos papeles. Me ha pillado fuera de juego. Yo llevaba un rato "alejado" de su despacho. Estaba navegando por el mapa y por las nubes. Recorriendo el mundo desde las alturas. Descubriendo navidades, musitando a todos Feliz Navidad y feliz Año Nuevo.
                                                                             Bangassou 20 de Diciembre 2016
                                                                                   Juan José Aguirre Muñoz

                                                                                      Obispo de Bangassou

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Entrevista en LomásRc

24 DE NOVIEMBRE DE 2016


P. Kabasha, Galardón Alter Christus de Pastoral social: “El desarrollo no tiene tanto que ver con los medios como con la visión, la determinación, el sacrificio y el cambio de mentalidad”


El P. Gaétan Kabasha ha recibido este lunes el galardón Alter Christus 2016 en el área de Pastoral social. Se trata de un sacerdote ruandés que tuvo que huir por el genocidio, para refu­giarse en la República Centroafricana. Fue ordenado sacerdote el 9 de noviembre de 2003. Actualmente vive en Madrid y simultanea su tesis doctoral en filosofía sobre violencias y conflictos, con su responsabilidad como capellán del hospital Clínico San Carlos. Su preocupación es elevar el nivel cultural y espiritual de Africa, por lo que ha fundado en España una obra llamada AUDE (Asociación Universidad para el Desarrollo) con el objetivo de financiar a estudiantes universitarios africanos.

A continuación presentamos una entrevista en la que aborda su trabajo en España, pero también su preocupación y su interés por trabajar por el futuro de África.


¿Qué supone para usted este galardón de pastoral social?

En primer lugar, una inmensa satisfacción personal por ser el reconocimiento a una labor a la que he dedicado toda mi vida y ser Alter Christus quien me lo otorga, por lo que le expreso mi más sincera gratitud y afecto por esta, sin duda, inmerecida elección. Debo reconocer que ha sido toda una sorpresa y providencial que llegue en este momento, toda vez que coincide con el impulso de un nuevo proyecto de ayuda a los universitarios de Ruanda.

El galardón de esta forma y en este momento se convierte en una oportunidad para difundir y dar a conocer el proyecto en cuestión y lograr que más gente se adhiera al mismo. En un mundo completamente mediatizado, resulta extremadamente difícil llegar al público sin pasar por la prensa o las redes sociales. El hecho de que Alter Christus sea una organización internacionalmente conocida supone un apoyo inestimable para alcanzar los objetivos del proyecto.

Padre, el galardón recoge su testimonio sacerdotal en medio de las dificultades, en parroquias en donde la gente lucha por sobrevivir. Estamos acostumbrados en España a ver misioneros europeos trabajando en África, ¿pero qué aporta un sacerdote local en medio de ese ambiente tan duro?

Debo decir que también los sacerdotes locales hacen mucho en medio de la gente pobre. Lo que pasa es que el alcance de su labor no es conocida por los medios de comunicación porque en general la prensa no llega a esos lugares. En cambio, la labor de los misioneros europeos por ser de Occidente, se hace ver fácilmente. Por otro lado, los misioneros europeos suelen tener más medios materiales que los sacerdotes autóctonos para desarrollar la pastoral social.

En segundo lugar, yo tengo la convicción de que el desarrollo de un pueblo debe partir del mismo pueblo. Aunque el impulso proceda de fuera, el motor debe ser los propios pueblos. Por tanto, es importante que los sacerdotes autóctonos tomen en serio el tema del desarrollo de su pueblo sin esperar necesariamente que todo venga de fuera. La ventaja de un sacerdote local es que entiende mejor la mentalidad de su cultura, de su pueblo y por tanto, está mejor situado para elegir los proyectos y los métodos más adecuados para su realización.

Personalmente cuando estaba de párroco en la República Centroafricana, llegué a poner en marcha bastantes proyectos de promoción social y de desarrollo, tanto con la ayuda de los amigos europeos como con la de los hombres de negocio locales que confiaban en mí o con la mano de obra de los jóvenes del lugar. El ver que uno de ellos hace las cosas que benefician a todos les lleva a entender que el desarrollo es verdaderamente posible con los recursos propios. Al final el desarrollo no tiene tanto que ver con los medios como con la visión, determinación, la organización, el sacrificio y sobre todo el cambio de mentalidad.

El galardón destaca de una forma especial su trabajo con enfermos en el hospital Clínico de San Carlos. ¿En qué consiste su trabajo allí?


El trabajo de un capellán de hospital tiene como base esencial la consolación. Luego a partir de allí, hay una serie de actividades que se encaminan a este objetivo. De manera esquemática, mi trabajo tiene dos vertientes: la primera consiste en acompañar al que llora, consolar al que sufre, estar al lado de una familia desesperada. La segunda se refiere a los sacramentos: llevar el cuerpo de Cristo al que lo pide, confesar al que lo necesita, dar unción de enfermos, celebrar la eucaristía. Todo en el marco de la consolación tanto de los enfermos como de los familiares y cuando es posible, de los profesionales que necesitan atención espiritual (acompañamiento, celebración de funerales, acción de gracias etc.). Debo decir que es un trabajo muy gratificante.


Padre, usted está estudiando y trabajando en España. ¿Puede explicarnos en qué consisten los proyectos sociales que promueve desde aquí a favor de África?


En estos momentos, estoy promoviendo un proyecto que considero crucial para el desarrollo de África. Se trata de la Asociación Universidad para el Desarrollo de África (AUDE). El objetivo único es buscar socios en España para sostener los estudios universitarios de los jóvenes que, teniendo la capacidad intelectual y habilitación académica para ello, no tienen medios para hacerlo. Estos estudiantes, a su vez, se comprometen a ser socios una vez finalicen sus estudios y empiecen a trabajar. Tengo la clara convicción de que en algunos países, ha llegado el momento de formar suficientes cuadros para la transformación de la sociedad. En un mundo cada vez más globalizado, es importante que haya muchos jóvenes preparados a nivel superior para adaptarse e impedir que su país siga en la dependencia dañina.

El proyecto ya ha empezado en Ruanda dónde estamos financiando a siete estudiantes y pensamos que con más socios podremos becar a muchos más. Nuestra web es www.audesarrollo.es

También a título personal, me dedico a hacer conocer África en el mundo hispanófono en un blogwww.afroanalisis.blogspot.com, o impartiendo conferencias.

entrevista de Religión Confidencial 21/11/2016

El capellán del Clínico certifica que los pacientes rechazan la eutanasia y en cambio sí piden la unción

El padre ruandés Gaétan Kabasha se sorprende de que en Europa a veces “molesta todo lo que huele a Iglesia”

El padre ruandés Gaétan Kabasha reside actualmente en Madrid y simultanea su tesis doctoral en filosofía sobre violencias y conflictos, con su responsabilidad como capellán del Hospital Clínico San Carlos. Desde su experiencia, afirma que en España todavía no se ha introducido la cultura de la eutanasia y que es ampliamente rechazada por los enfermos. Asiste a unos 50 pacientes diarios.
El padre Gaétan Kabasha, recogiendo el premio de la Fundación Alter Christus. El padre Gaétan Kabasha, recogiendo el premio de la Fundación Alter Christus.
El padre Gaétan se pasea por el hospital vestido de cura. “Según el convenio regulador, son los pacientes los que tienen que requerir este servicio y muchos familiares o enfermos desconocen que en los centros hospitalarios se puede solicitar la asistencia de un sacerdote. Ir con el alzacuellos, es de vital importancia para que te reconozcan los enfermos”, declara a Religión Confidencial.
Este sacerdote reconoce que algunos moribundos, o sus familiares, se pueden asustar al ver a un cura. Sin embargo, recalca que los sacerdotes “no somos portadores de muerte, ni miedo, sino de vida.Por mi experiencia, los pacientes que reciben los sacramentos, obtienen paz. Este es un sacramento de vivos y no de muertos”.
El capellán del Clínico de Madrid desvela algunos milagros producidos tras administrar el sacramento de la unción de enfermos. “Me acuerdo de un señor que estaba a punto de morir tras una operación. Le administré este sacramento y se curó. Los médicos no daban crédito. La unción de enfermos cura muchas veces a los moribundos. Se tiene  un gran desconocimiento sobre este sacramento”.

La descristianización europea  

El padre ruandés tuvo que huir de su país por el genocidio y se refugió en la República Centroafricana. Está incardinado en la diócesis de Bangassou, cuyo obispo es el comboniano español Juan José Aguirre. Estudió en el seminario San Dámaso de Madrid y se ordenó sacerdote el 9 de noviembre de 2003 en Centroáfrica.
Se sorprende de la descristianización europea. “En este continente, todo lo que huele a Iglesia parece que molesta, no sé lo que está pasando. El cristianismo está en las raíces de la cultura europea. En África aspiramos a alcanzar esta misma cultura que tiene Europa y que algunos quieren destruir. Algunos países que no han sido cristianizados, no gozan de los mismos derechos humanos que Europa”, subraya.  

Ayudar a los jóvenes africanos

El padre Gaétan Kabasha  ha sido uno de los galardonados por su labor social con los enfermos y por su vida entregada a África que otorga anualmente la Fundación Alter Chirstusque entre otras funciones, se dedica al acompañamiento de quienes han consagrado su vida ofreciéndose para ser otro Cristo.
Gaétan ha trabajado pastoralmente en parroquias de la República Centroafricana donde las personas luchan cada día por sobrevivir en medio de la pobreza y la violencia. Su preocupación es elevar el nivel cultural y espiritual de África.
Esta es una de las razones por las que dirige un proyecto dedicado a conseguir becas para los universitarios de Ruanda, con el fin de financiar sus estudios en la universidad. “Sin educación es imposible el desarrollo de África. Necesitamos jóvenes preparados. Buscamos becas para ayudar a estos universitarios”, declara. El proyecto se llamaAsociación Universidad para el Desarrollo.

domingo, 4 de diciembre de 2016

La grata sorpresa de un dictador

El año 2016 pasará en la historia como un año de sorpresas mayúsculas en el escenario político mundial. En el momento que el mundo está todavía asombrado por el Brexit y la elección de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos contra todo pronóstico, un dictador confeso sorprende a todos en el sur de Sahara.
En el semanario Jeune Afrique de mayo de 2016, Yahya Jammeh afirmaba sin tapujos que era el dictador y orgulloso de serlo. Estas declaraciones no sorprendieron a nadie que conociera el sistema político de Gambia desde 22 años.
Este mismo viernes, cuando el mismo Jammeh anunció su derrota y felicitó a su contrincante en las elecciones una hora antes que la Comisión electoral anunciara los resultados, el mundo entero se quedó boquiabierto. ¿Será posible que el temible presidente tanto dentro como fuera de Gambia , el "big man", reconociera su derrota y dejara las riendas del país? Pues, sí. Algunos dictadores saben reconocer los hechos y sorprender al mundo. Allí radica la grandeza de alguno de ellos. Nunca se puede definir una persona en su totalidad con un solo adjetivo.

Gambia es un pequeñísimo país rodeado en su totalidad por Senegal. Logró su independencia de Reino Unido en 1965. Desde entonces, solo ha conocido a dos presidentes: Dawda Jawara y Yahya Jammed. El turismo occidental constituye su principal fuente de ingresos económicos.
Yahya Jammed (foto internet)

Yahya Abdul-Aziz Jemus Junkung Jammed, llamado también doctor por sus dotes curanderísticos,  tomó el poder en 1994 derrocando a Jawara. Era entonces teniente del ejército nacional después de una formación militar en Senegal y Alabama (USA). A partir de este momento, instauró un sistema atípico envuelto en muchas decisiones llamativas y polémicas también.
En más de dos ocasiones, hubo un intento de golpe de Estado fallido seguido de los castigos ejemplares de los protagonistas y discursos grandilocuentes. No hace más de un año respondió al secretario general de la ONU que se fuera a arder en el infierno cuando éste le urgía a poner en marcha una investigación para esclarecer la muerte de un opositor dentro de la cárcel. 
Jammed fue un presidente sin pelos en la lengua cuando se trataba de enfrentarse a los intentos de Occidente de introducir ciertas ideologías. Sus declaraciones muy polémicas se extienden desde los derechos humanos hasta el área de las creencias individuales. Llegó a llamar gusanos a los homosexuales que habría que aplastar como mosquitos y cerdos a los que no creen en nada. También declaró en varias ocasiones haber hallado el remedio contra el VIH con sus recetas de plantas. De hecho la presidencia era al mismo tiempo un ambulatorio médico con sus tratamientos tradicionales.
Sin embargo, a pesar de sus actuaciones muy controvertidas, Yahya Jammed también pasará en la historia como un presidente musulmán que ha tomado dos decisiones importantes a favor de la mujer entre otras: la prohibición del matrimonio precoz y la mutilación genital femenina.
La derrota en las elecciones viene probablemente de dos causas: el despertar del pueblo gambiano y la ingenuidad de Jammed.
El pueblo de gambia, eufórico al derrotar a Jammeh (foto internet)

Yahya Jammed había ganado en más de cuatro ocasiones las elecciones presidenciales y había declarado que nadie le impediría seguir mandando hasta su muerte. Sin embargo esta vez, no vio la derrota venir. Hizo encarcelar al histórico opositor, Ousainou Darboe, probablemente pensando que en su ausencia, no habría ningún rival con talla suficiente para arrebatarle la victoria. La oposición, lejos de caer en la trampa, se alineó detrás de un solo candidato, Adama Barrow y le llevó a la victoria final. Jammeh se despertó vencido en las urnas.
Adama Barrow, responsable de una agencia inmobiliaria en Gambia, era hasta su investidura a candidato a la presidencia tesorero de un partido de la oposición. Fue elegido candidato a las elecciones por falta de las principales figuras de la oposición. Todos los sondeos le consideraban como un figurante y daban ganador a Jammeh como siempre.
Tanto la victoria de Barrow como el reconocimiento rápido y normal de Jammeh de su derrota fueron una sorpresa y un inicio de otro tipo de futuro para Gambia y, porque no, para África. Esta victoria de Barrow viene a significar que, dentro de la legalidad y con un pueblo valiente, se puede derrotar la dictadura.
                                                                                                            Gaetan

sábado, 3 de diciembre de 2016

Monseñor Dieudonné, hombre fuerte de Bangui

(Texto original de Mgr Aguirre cuya traducción al francés fue también publicada en este blog)

El próximo 19 de noviembre, será el más joven Cardenal del Colegio cardenalicio. Monseñor Dieudonné Nzapalainga, Espiritano, 49 años. Después de estar 3 años como Administrador Apostólico en Bangui desde 2009, fue consagrado Obispo por el Cardenal Filoni el 12 de mayo del 2012, es decir hace un poco más de 4 años y llevado directamente a su sede como Arzobispo de Bangui, Centroáfrica. Hoy ya ha sido nombrado Cardenal pues su nombre aparece en la lista que el Papa Francisco leyó durante el Ángelus del pasado 9 de octubre. Una carrera meteórica para un hombre de mucha valía.
Siempre hay algo que te sorprende en el rostro de alguien que acabas de conocer: el pelo encrespado, una boca crispada, un tic inconsciente, mentón pronunciado... En Monseñor Nzapalainga es su rostro ovalado y su fácil carcajada. En cuanto lo saludas ya la oyes. Estentórea a veces, burlona otras, escéptica, socarrona o claramente acogedora, su carcajada es una de las claves de su personalidad. Rechoncho y bonachón, vino al mundo el 14 de marzo de 1967 en Bangassou, el 5º de una familia de 14, se educó desde crío en nuestro seminario menor y lo mandamos al seminario medio y al mayor cuando decidió entrar en la congregación de los Padres del Espíritu Santo (Espiritanos). Ayer me escribía diciéndome que "el no sería nada sin la educación que recibió en Bangassou". Ni hay que decir que Bangassou ha sido honrada con esta nominación. Recuerdo aquel 9 de Agosto del 1988 cuando fue ordenado sacerdote en la Tribuna de la catedral. Yo había sido consagrado Obispo de Bangassou unos meses antes y ayudé al que era entonces Obispo titular de Bangassou, Mons Maanicus, espiritano como él, durante toda la ceremonia. Fui el segundo en imponerle las manos y no podré olvidar la reacción de su madre: se puso rabiosamente a bailar. Uno de esos bailes africanos, ululando con su garganta y sus labios y golpeándose suavemente en ellos con los dedos, produciendo asi un "Uh uh uh..." tan característico de la alegría africana. Su madre rebosaba de alegría. Era protestante, de la Iglesia bautista. Era extraordinaria, era la gran mujer que hay detrás de todo gran hombre, era su madre.
El cardenal Dieudonné Nzapalainga el día 19 de diciembre de 2016 en Roma.

El cambio de siglo le pilló por Marsella, en un centro juvenil espiritano, pero a los 42 años era ya el candidato para regir la diócesis de Bangui, entonces en profunda crisis. 3 años como Administrador Apostólico. Una archidiócesis casi en quiebra técnica y que él supo levantar, dirigir, conducir y sanear. Ya desde entonces no tuvo miedo de tirarse al ruedo. Nada de mirar corruptos y violentos desde la barrera. Con el barro al cuello nos pilló a todos la llegada de los temibles Seleka, musulmanes radicales que saquearon el país y nos obligaron a mirar hacia la Meca durante 9 meses. Era marzo del 2013. Tragamos carretas y carretones. Toneladas de violencia y amarguras sin fin como ya os he contado en otros artículos. A finales de 2013 otra rebelión peor que la de los Seleka, los anti-balaka- nos estalló en la boca del estómago. Un 5 de diciembre me tuve que esconder en un barrio musulmán durante 24 horas y Monseñor Nzapalainga envió tropas de la ONU a sacarme de allí. Me llevó a su casa y allí me encontré con el Imán de la Mezquita de Bangui, Kobina Layama, refugiado en el arzobispado desde hacía meses, su cabeza puesta a precio, porque los dos, arzobispo e Imán, junto con un Pastor protestante, gritaban a los cuatro vientos que con la paz todo se gana, que sin paz todo se pierde. Asi nacía la Plataforma interreligiosa por la paz, que tanto ha predicado y defendido la tolerancia, el perdón y el respeto. La ciudad de Bangui (y el resto del país) se dividió entre musulmanes y no musulmanes, entre escenas de horror y crímenes contra la humanidad. Monseñor Dieudonné no se salió nunca del ruedo. Siempre habló alto y sereno, fruto de su espiritualidad espiritana, que no todos los musulmanes centroafricanos eran selekas, que no había que pagarla con ellos. Erre que erre lucho por la paz, gritó por la paz y la tolerancia, expuso su vida y recibió aplausos, silencios y abucheos, indistintamente, sin descomponer el rostro ni apagar su sonrisa. Una columna de bronce en medio de una estabilidad que se descomponía a trozos. Todos los obispos de Centroáfrica luchamos por la cohesión social. El tuvo que emplearse a tope. La paz se nutre con el diálogo y éste se fragua abandonando las  armas. Sentarse y hablar es su arma más eficaz.
Aunque nunca faltó su carcajada, hubo momentos en que lo tuvo crudo. Quizá recordéis el nombre de la gran avenida de Bangui que divide la comunidad musulmana de las otras, avenida del Teniente Koudoukou que llega hasta el temible Kilómetro 5 (P.K.5). Antes de la llegada de Papa Francisco a Centroáfrica el 29-30 de noviembre de hace casi un año, era un avispero donde había francotiradores que impedían a los habitantes de un barrio de pasar al otro. A mitad de la avenida está la Mezquita central de Bangui la única de las 23 mezquitas de Bangui que aún queda en pié. Recordad como Papa Francisco fué allí a pedir perdón y respeto , entró, se descalzó, rezó, saludó a todos y luego invitó al Imán Tidjani a subir al Papa móvil. Fué un gesto providencial. Jóvenes con gafas de sol y kalachnikov en bandolera decidieron dejar libre la vía y los barrios se reencontraron gracias al gesto de Papa Francisco. Unos meses después, otros grupos radicales impusieron un checkpoint para volver a cerrar la avenida. Monseñor Nzapalainga (cuyo nombre en lengua sango significa "Dios sabe") reaccionó de inmediato y organizó una "caravana de la paz", se posicionó entre los violentos y, sólo y a pié, empezó a recorrer la Koudoukou. Las armas callaron y un río de gente siguió a su pastor. Los que seguían "debían obligatoriamente dejar las armas". Podían haberle pegado un tiro. Pero ganó la apuesta. Durante la ceremonia en la que recibirá la birreta de cardenal, el Papa de dirá que es roja, como "roja es la sangre que estaréis dispuestos a derramar para incremento de la fe cristiana y por la paz..." Aquel día Monseñor Dieudonné arriesgó la vida con valor, pero la avenida no se cerró, las armas callaron y las escenas violentas cesaron. Imitó a Papa Francisco que abrió las puertas de la Catedral de Bangui una semana antes que en Roma, para que paz entrara y los odios se diluyeran. En Bangui empezó el Jubileo de la Misericordia.

Cardenal viene del latín (cardo) y significa bisagra, gozne... Los 213 cardenales electores (de menos de 80 años) son la articulación que permite abrir las puertas y ventanas de la Iglesia. No sólo permiten elegir un nuevo Papa, sino que además serán esenciales para la paz de sus pueblos. Yo creo que, detrás de la persona elegida por méritos propios, hay un engranaje en clave de geo política que hay que mirar con lupa. Igual me equivoco, pero creo que el país elegido por el Papa para su visita africana, no era solamente un país en el corazón de África, sino además era el país más pobre, más indefenso, el eslabón más frágil... idóneo pues para hacer de pasillo para que el radicalismo islámico pudiera penetrar en el centro del continente africano. Creo que el dinero del petróleo y los radicales ya lo intentaron por el Sudán y fue un fracaso, porque protestantes y católicos del Sud Sudán fueron una barrera y no pasaron del Darfur, limitando con el Chad amigo. Papa Francisco no eligió  ni el Camerún, ni el Congo Brazza ni el Chad. Vino a Centroáfrica y se hubiera tirado "en paracaídas" (según sus palabras) si no le hubieran permitido venir. Ahora elije un cardinal centroafricano, no de otro país limítrofe. El siguiente paso será, creo yo, reforzar las diócesis limítrofes a las zonas radicales para hacer barrera y evitar el horror y la agresión flagrante a los derechos humanos que supondría la llegada de criminales como los del Boko-Haram o del Isis al corazón del continente.

                                                                       Mgr Juan José Aguirre, obispo de Bangassou



domingo, 20 de noviembre de 2016

Aux âmes bien nées...

Le 9 août 1998, au lit de malade dans une chambre à Bangassou, terrassé par le paludisme qui ne chôme jamais dans cette partie de la planète, je reçus la communion des mains d’un jeune prêtre. Il s’appelait Dieudonné Nzapalainga. Il venait tout juste d’être ordonné ce jour par Mgr Maannicus dans l’esplanade de la cathédrale, avec deux autres jeunes, Modoué et Mbonzima. Des milliers de personnes avaient assisté à la messe et moi, qui pourtant avais aidé à préparer les chants, j’avais raté le grand événement.
Aujourd’hui, 18 ans après, Nzapalainga est devenu cardinal de l’Eglise catholique. Avec 49 ans, il est, de fait, le plus jeune cardinal du collège. Aussi pourrait-on dire à propos de ce fils de Bangassou ce que Pierre Corneille dit à propos de Rodrigue : « Aux âmes bien ainées, la valeur n’attend point le nombre des années ».

A continuation, je publie le texte-témoignage de Mgr Juan José Aguirre, évêque de Bangassou (traduit de l'espagnol par moi-même) Gaétan.

Mgr Dieudonné, la référence de Bangui.


Le 19 novembre, Mgr Dieudonné Nzapalainga, spiritain de 49 ans, deviendra le plus jeune cardinal de tout le collège. Après 3 ans à la tête de l’archidiocèse de Bangui depuis 2009 comme administrateur, il en devint archevêque le 12 mai 2012 des mains du cardinal Filoni. Cela fait exactement 4 ans. Aujourd’hui, il est nommé cardinal d’après la liste rendue publique par le Pape pendant l’Angelus du 9 octobre. Il s’agit ici d’une carrière fulgurante pour un homme dont la valeur n’est plus à démontrer.
Il y a toujours quelque chose qui impressionne du visage de celui que tu viens de rencontrer : cheveux crépus, mâchoire crispée, gestes inconscients, menton prolongé etc. Pour Mgr Nzapalainga, c’est, sans doute, son visage ovale et son rire aux éclats qui touchent le plus. Dès que tu le salues, c’est ce qui te frappe en premier lieu. Sa spontanée voix de stentor ou alors son rire sarcastique, sceptique, blagueur mais toujours accueillant constituent certainement le secret de sa personnalité. Cet homme quelque peu rondouillard et débonnaire est né le 14 mars 1967 à Bangassou. Cinquième dans une famille de 14 enfants, il fréquenta notre petit séminaire, puis le moyen séminaire. Après, il décida d’entrer dans la congrégation de Pères du Saint Esprit (les spiritains). Il me disait, il y a quelques jours, qu’il ne serait rien sans l’éducation reçue de Bangassou. Inutile d’ajouter que Bangassou se sent très honoré par cette nomination.
J’ai encore en mémoire la journée du 9 août 1998 quand il fut ordonné prêtre dans la tribune de la cathédrale de Bangassou. Je venais d’être ordonné évêque coadjuteur quelques mois auparavant et j’étais au côté de l’évêque titulaire, Mgr Maannicus, spiritain aussi, pendant la cérémonie. Je lui ai imposé les mains en second lieu. Je ne pourrai jamais oublié la réaction de sa mère en ce moment : Elle s’est mise à esquisser de manière excessive une de ses danses africaines où on mélange le rythme des pieds avec le cris de joie provoqué par le complexe mouvement de la gorge et la bouche frappé doucement par les doigts joints, produisant une sorte de sons de type uh uh uh…. Sa mère était comblée. Protestante de l’Eglise baptiste, c’était une femme impressionnante, le genre de grandes mamans derrière chaque grand homme.
Il commença son ministère sacerdotal à Marseille dans un centre spiritain des jeunes. Cependant, à 42 ans, il était déjà candidat pour diriger le diocèse de Bangui alors en profonde crise. Pendant 3 ans, il fut  administrateur apostolique d’un diocèse en faillite technique annoncée qu’il a su soulever, diriger, conduire et soigner. A partir de ce moment, il n’avait plus peur de se jeter dans l’eau ! Rien à voir avec le pasteur qui regarde la corruption et la violence du haut de sa véranda !
L’arrivée des terribles seleka, musulmans radicalisés qui déferlèrent sur le pays mettant tout sens dessus dessous, voulant imposer les dictats islamiques pendant 9 mois nous a tous pris au dépourvu. C’était en mars 2013 quand l’enfer endiablé a failli se renfermer sur nous. Quelles ne furent la violence déversée et l’amertume encaissée ! Nous avons déjà raconté cet épisode dans d’autres articles. Vers la fin de 2013, une autre rébellion, pire que celle des seleka, les anti-balaka cette fois-ci nous tomba dessus comme une massue. Un certain 5 décembre, je me suis caché dans un quartier musulman pendant 24 heures et Mgr Nzapalainga réussit à convaincre les troupes de l’ONU de venir me chercher. Il m’accueillit chez lui et là, je rencontrai l’Iman de la Mosquée de Bangui, Kobina Layama, réfugié, lui aussi, au sein de l’évêché depuis plusieurs mois étant donné que sa tête avait été mise à pris. En effet, lui et l’archevêque ainsi qu’un pasteur protestant avaient décidé de crier à tous ceux qui voulaient les entendre qu’avec la paix, on gagne tout tandis que sans elle, on perd tout ! C’est ainsi qu’était née la plateforme interreligieuse pour la paix qui prêche depuis lors la tolérance, le pardon et le respect.
A partir de ce jour, la ville de Bangui (et en quelque sorte le reste du pays) se divisa en deux : les musulmans d’un côté et les non musulmans de l’autre. Quelles ne furent des scènes d’horreur et de crimes contre l’humanité !
Mgr Dieudonné n’a pas contemplé sans rien faire : Puisant dans sa spiritualité spiritaine, il n’a cessé de crier haut et fort que tous les musulmans centrafricains ne sont pas seleka et qu’en conséquence, rien ne justifiait la vengeance aveugle contre eux. Sans relâche, il a lutté pour la paix, prêché pour la concorde et la tolérance exposant souvent sa vie. Comme il fallait s’y attendre il a reçu indistinctement les applaudissements et les insultes mais sans jamais lâcher du lest ou perdre son habituel sourire. Il fut un pilier de fer dans une maison en plein effondrement. Il est vrai que nous tous, évêques de Centrafrique, avons lutté pour maintenir la cohésion sociale. Mais, lui s’y est employé à fond ! La paix se nourrit du dialogue et cela n’est possible qu’en abandonnant les armes. Il n’a cessé de montrer qu’il n’y a pas d’armes plus efficaces que s’asseoir et parler.
Même s’il a toujours gardé son éclat de rire, il a aussi eu des moments de trouille. Vous vous rappelez sans doute de l’avenue Koudoukou à Bangui qui divise la communauté musulmane des autres communautés jusqu’au terrible kilomètre 5 (PK5). Avant l’arrivée du Pape François en Centrafrique, le 29-30 novembre de l’année passée, ce lieu était une fourmilière avec des tireurs isolés qui empêchaient aux habitants d’un quartier d’aller dans un autre. Juste au milieu de l’avenue, il y a la Mosquée centrale de Bangui, l’unique qui reste des 23 mosquées qui étaient dans la ville. Vous vous rappelez que le Pape est allé là pour demander le pardon et le respect ; qu’il est entré dans la mosquée, s’est déchaussé, a prié, a salué tout le monde et après a invité à l’Imam Tidjani de monter dans la Papamobile. Eh bien, ce fut un geste providentiel. Les jeunes aux lunettes noires et kalachnikov décidèrent de laisser la voie libre et les quartiers purent se retrouver encore une fois grâce au geste du Pape.
Quelques mois après, certains groupes radicaux installèrent une barrière en vue de fermer une fois de plus l’avenue. Mgr Nzapalainga (Dieu sait en Sango) réagit de manière immédiate et organisa une caravane de la paix ; il se positionna au milieu de ces bandes violentes et se mit à parcourir l’avenue, seul et à pied. Les armes s’arrêtèrent une fois de plus et plusieurs personnes se mirent derrière lui, reconnaissant par là son pasteur. L’unique consigne était de ne pas porter les armes. Il pouvait recevoir une balle mais il avait fait un pari et il l’a gagné.
Pendant la cérémonie pour recevoir la barrette de cardinal, le Pape dira qu’elle est rouge, aussi rouge que le sang qu’ils doivent être prêts à verser pour la proclamation de la foi et la paix. Ce jour, Mgr Dieudonné a risqué sa vie avec courage, mais il a réussi à ouvrir une avenue qui était fermée, à faire taire les armes et à faire cesser des scènes de violences inutiles. En cela, il a imité le Pape qui a ouvert les portes de la cathédrale de Bangui une semaine avant celles de Rome pour que la paix revienne et que les haines cessent. C’est à Bangui que commença le jubilée de la miséricorde.
Le mot « cardinal » vient du latin « cardo » et signifie  « charnière ». Les 228 cardinaux dont 121 électeurs (de moins de 80 ans) constituent l’articulation qui permet d’ouvrir les portes et les fenêtres de l’Eglise. Non seulement ils élisent un nouveau pape mais aussi ils sont un signe de paix au milieu de leur peuple. Moi je pense que derrière chaque personne choisie par mérites propres, il y a tout un engrenage de géopolitique qu’il faut analyser minutieusement. Je pense que le Pape n’a pas élu notre pays pour sa visite parce qu’il est simplement au cœur de l’Afrique mais parce qu’il est compté parmi les plus pauvres, sans défense, le maillon plus fragile de la chaîne… lieu privilégié pour servir de passage des islamistes radicaux qui cherchent à pénétrer au cœur de l’Afrique. Je crois que l’argent du pétrole et les islamistes radicaux ont déjà fait l’essai au Soudan mais ils ont été bloqués par les protestants et les catholiques du Soudan du Sud qui se dressèrent comme une digue limitant le phénomène au niveau du Darfour qui fait frontière avec le Tchad.
Le Pape n’a choisi ni le Cameroun ni le Congo Brazzaville ni le Tchad pour réaliser sa visite ; il a préféré la Centrafrique. Il a même déclaré qu’il se serait jeté par parachute si on lui empêchait d’atterrir.  Maintenant, il choisit encore un cardinal centrafricain. J’ose imaginer que la prochaine étape sera de renforcer les diocèses qui touchent aux zones des islamistes en vue de barrer la route à l’horreur et la violation évidente des droits de l’homme qui suivraient l’éventuelle arrivée des criminels de Boko Haram ou Isis au cœur de l’Afrique.
Mgr Juan José Aguirre, Evêque de Bangassou.


lunes, 14 de noviembre de 2016

África y la CPI: ¿Afroexit?

(Artículo publicado en el blog de Lacaciabogados)

Cuando se adoptó de manera definitiva el “Estatuto de Roma” poniendo en marcha la Corte Penal Internacional (CPI), el 1 de julio de 2002, Koffi Annan, entonces Secretario General de Naciones Unidas, dijo que el mundo acababa de dar un paso adelante hacía el fin de la impunidad. Annan presentaba aquel acontecimiento como‘la joya de la corona’de sus dos mandatos. Por fin, el mundo disponía de un instrumento eficaz y universal contra las atrocidades en el mundo. En África, la noticia se acogió con entusiasmo porque se creía que la libertad de los criminales tenía límites. Catorce años después, los ánimos están por los suelos y hasta hay quienes se atreven a vaticinar un ‘Afroexit’, paso previo hacia el fracaso de la justicia universal.
Desde los primeros momentos, los países africanos se apuntaron masivamente a la CPI de modo que,  de los 124 países integrantes, 34 fueron africanos. Las cifras muestran los anhelos que tenía el continente negro de ver el final de las injusticias que cometen algunos africanos contra sus propios conciudadanos. Lo que no se leyó fue la letra pequeña que estipula que cualquier sospechoso de crímenes contra la humanidad podría ser juzgado sin tener en cuenta la función que desarrollaba en su país. En otros términos, la Corte no contempla ninguna inmunidad posible. Tanto presidentes en ejercicio como jefes de las milicias o salteadores del camino podrían sentarse en el mismo banquillo de los acusados. Esta clausura se revelaría después muy difícil de aplicar y sería la base de algunos de los problemas actuales que ponen en entredicho la supervivencia misma de la Corte.
Para ser acusado a la CPI, los estatutos establecen tres modalidades: Bajo iniciativa del Fiscal General, bajo sugerencia de la ONU o bajo petición de un Gobierno. No es pues posible llevar individualmente un caso a la CPI. Por otro lado, los estatutos solamente se aplican a aquellos países firmantes. Quedan excluidos de esta Corte los miembros de los países que no firmaron excepto si los crímenes se han cometido en un territorio bajo la jurisdicción de un país firmante.
Dicho esto, es evidente que la CPI nació con dos heridas mortales: la falta de voluntad de las grandes potencias y la carencia de medios policiales para ejecutar las decisiones.
En primer lugar, los países que generalmente son considerados como potencias mundiales capaces de poner presión al resto del planeta no quisieron integrar la Corte. De hecho, los tres países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU no figuran en la lista de los países firmantes del Estatuto de Roma: Los Estados Unidos, Rusia y China. A su lado, otros países de gran importancia geoestratégica como India, Pakistán, Israel, Corea del Norte etc. tampoco firmaron.  Sin la presencia de estas potencias, la CPI no podía más que nacer coja en su vocación universalista.
En segundo lugar, se sabe que las decisiones de la justicia necesitan de una fuerza coactiva para ejecutarse. En cualquier país, las Administraciones y, especialmente, la policía se ocupan de realizar este papel. Si no hubiera policía u otra fuerza similar capaz de hacer aplicar las decisiones de la justicia, los jueces se quedarían impotentes y sus sentencias serían letra muerta. He aquí la segunda herida mortal de la CPI. No dispone de ningún mecanismo propio para capturar a los criminales más allá de la buena voluntad de colaboración de los países en los que se encuentran. ¿Qué país entregaría a su propio presidente o al presidente de un país vecino?
¿Qué pasa con África?
Hace unos días Burundi anunció su retirada de la Corte. Poco después, siguieron Sudáfrica y Gambia. En Congo Brazzaville, hubo una manifestación a favor de la retirada. El presidente de Uganda dijo en alguna ocasión que ya no consideraba la CPI como algo serio. Todos los analistas temen un efecto domino. ¿Estamos ante un ‘Afroexit’? ¿Qué pasará si África se retira? ¿Qué razones esgrimen los que se retiran o se quejan?.
                                                             El presidente Museveni de Uganda
Desde el principio, la CPI ha tenido una atención particular con el continente. Muchos casos han sido remitidos a La Haya ya sea por los propios gobiernos, ya sea por iniciativa de la fiscalía o por petición del Consejo de Seguridad de la ONU. En estos momentos, al nivel mundial, treinta casos están en manos de la Corte, juzgados ya, en proceso de juicio o con sus autores en busca y captura. Resulta que de los 30 casos, 29 son africanos: 6 en Sudán del Norte, 6 en Kenia, 5 en la RD del Congo, 3 en Uganda, 1 Sierra Leona, 1 de Centroáfrica, 3 en Libia, 3 en Costa de Marfil y 1 en Mali. De repente, surge la pregunta: ¿Solamente se cometen crímenes contra la humanidad en África? No hay crímenes contra la humanidad en Israel, en Afganistán, en Irak, en Ucrania, en Yemen, etc.
Los hechos parecen dar la razón a los detractores del Tribunal. Si realmente la CPI es universal, ¿por qué juzga solamente a los africanos? En efecto, lo que se pone en duda no es la necesidad de una Corte Penal Internacional, ni la existencia de los crímenes en África, sino la aparente parcialidad a la hora de perseguir a los criminales.
Sin embargo, hay que recordar los principios básicos ya enumerados: La CPI no juzga más que a los criminales de los países firmantes del Estatuto o cuando han cometido los crímenes en un territorio firmante. Con esta clausura, es muy difícil que se pueda llevar a La Haya a los criminales de EEUU, Rusia, Israel, China etc. El mismo principio se aplica a los países africanos no firmantes como por ejemplo Argelia, Sudán del norte, Ruanda, Libia, Zimbabue etc.
También conviene resaltar que la mayoría de los actualmente afectados por la CPI han sido imputados a petición de los gobiernos africanos: Charles Taylor fue entregado por Nigeria a petición del gobierno de Liberia; Laurent Gbagbo fue entregado por el gobierno de Costa de Marfil; Thomas Lubanga fue entregado por el gobierno de la RD del Congo etc. En este caso, ¿Quiénes son los responsables: la CPI o los gobiernos implicados?
Por otro lado, en muchos países africanos, existe un clamor popular para que se pueda detener y juzgar a algunos criminales todavía sueltos como Joseph Kony de Uganda, Abubakar Shikau, responsable de BokoHaram etc. Es evidente, pues, que el pueblo africano no da soporte a la impunidad ni mucho menos.
El problema más acuciante, a mi entender, es que la CPI no tiene el apoyo de ‘los grandes’ de este mundo. Si los USA, Rusia, China y tantos otros fueran integrantes de la CPI, la Corte tendría más peso y más autoridad. Desgraciadamente, no es así. De repente, África se encuentra como acosada por ser casi la única expuesta a ver a sus dirigentes perseguidos.
También es verdad que el hecho de querer perseguir a los presidentes en funciones sin tener en cuenta su inmunidad se ve como una humillación, no solamente a los acusados sino también a sus ciudadanos y a todos los africanos. De manera inconsciente, el continente se acuerda de la horrible historia de la colonización. De hecho, uno de los argumentos que circulan en las redes sociales es que la CPI se ha convertido en la mano derecha de Occidente para perpetuar su neo-colonialismo. La imagen del presidente Uhuru Kenyatta de Kenya ante la Fiscal en La Haya fue demoledora para la dignidad de África; la de Laurent Gbagbo capturado en el palacio presidencial y llevado a La Haya, también.
De todo esto, se desprende que si África se retira de la CPI, habrán ganado los criminales y habrán perdido las víctimas. Nadie duda de que por el continente circulan libremente muchos que tendrían que estar entre rejas meditando sobre sus macabras fechorías. Nada prueba que la Corte Penal Africana como propuesta alternativa vaya a ser funcional dentro de poco y a tener tanta eficacia como la CPI. ¿Tendrá los medios económicos, políticos y policiales para actual sobre los poderosos?  Pero la pregunta más honda para los defensores de los Derechos Humanos es otra: ¿Detrás del ‘Afroexit’, no se escondería la voluntad de impunidad?

Gaetan